En el actual Museo de Ciencias IES Padre Luis Coloma, heredero del decimonónico Instituto de Jerez de la Frontera - uno de los institutos públicos más antiguos de España por cuyos muros pasaron, entre otros, Juan Ramón Jiménez o Rafael Alberti - se encuentra posiblemente aún un menés de Cilieza. Bueno, una parte de él, su cráneo. Resulta algo extraño, así, a bote pronto. Sin embargo no es el único caso ni tampoco el más lejano comparado con el corazón de Manuel de Mollinedo y Angulo que descansa en Cuzco (Perú) - donde fue obispo - y no en su Bortedo natal (ya hablaremos de él en otra ocasión).
En septiembre de 1905, Manuel de la Quintana,
veraneando en el Valle de Mena, recogió en Cilieza un cráneo que regaló al
Instituto de Jerez de la Frontera, localidad en la que nació y desempeñaba su
profesión de médico.
El Padre Vicente Martínez, Catedrático del citado
Instituto, aportó más datos sobre él en una carta enviada a Francisco de las
Barras de Aragón, de la que este último se hizo eco en el Boletín de la Real
Sociedad Española de Historia Natural[1].
Gracias a este documento podemos saber algo más sobre el lugar donde fue
hallado, las medidas del cráneo o el sexo del individuo.
Martínez señalaba que este resto óseo apareció en
“una sepultura de piedra, análoga a las romanas”, en “el pueblo de Sillezas
(valle de Mena), de la provincia de Burgos, por debajo de la Fruta de Santa
Cecilia, en la llamada Peña Vizcaya”[2].
El descubrimiento se produciría, prosigue éste, al arrancar un roble que había
crecido sobre la misma, introduciéndose sus raíces por entre las junturas de
las piedras que destrozaron en armatoste y el esqueleto.
Los restos pertenecían a un varón, tal y como apunta
Barras de Aragón, quien señalaba una osificación en la sutura sagital y la
presencia de las vértebras atlas y axis adheridas. Advertía también, que su
índice encefálico era de 73, el cual comparó, coincidiendo con otro cráneo
procedente de una de las treinta sepulturas antiguas encontradas el siglo
anterior en Valdemiranda (Palencia), señalando dicho dato como el único común.
A continuación recogemos las medidas que pudo tomar
el autor.
![]() |
| Medidas del cráneo de Cilieza. |
Aranzadi, a partir de los datos recogidos en el
Boletín y sin ver el cráneo, realizó un estudio comparativo con los “cráneos
guipuzcoanos” medidos por él, desprendiendo la idea de que el de Cilleza era “de
tipo vasco algo afeminado y en su variante más dolicocéfala”[3].
Nada debe extrañar tal conclusión para un cráneo del valle de
Mena, a cuyos naturales he oído más de una vez presumir de vizcainía, no sé si
con fundamento histórico o sin él. Lo cierto es que existen toponimias éuskaras
en él. El pueblo de Cilleza está a diez kilómetros de la raya de Burgos,
Vizcaya y Álava; sobre él está la peña de Igaña, que en vascuence quiere decir
subida, y lo riega el Cadagua, que desemboca en la ría de Bilbao. A mayor
abundamiento, cabe hacerse notar que su distancia a Valdemiranda (Palencia) y
Aranda de Duero (Burgos) es mayor que a San Sebastián; item más que mucho más
al Occidente, y hasta la provincia de Palencia hay varios lugares llamados
Báscones, Villabáscones y Basconcillos[i].
No
profundizaremos en datos más técnicos y farragosos para el público no
especializado, dejando un enlace para quien desee acceder a las publicaciones
originales.
https://archive.org/details/boletndelasoci16soci/page/80
[1] Barras de Aragón, Francisco de
las, "Cráneo antiguo de Sillezas (Burgos)", Boletín de la Real
Sociedad Española de Historia Natural, T. XVI, 1916, Madrid, pp. 79 a 81.
[2] Íbidem.
[3] Aranzadi,
Telesforo de, “Sobre el
cráneo de Cilleza (Mena)”, Boletín de la Real Sociedad Española de
Historia Natural, T. XVI, 1916, Madrid, pp. 194 a 196.


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