Capítulo XXX. Inscripciones Romanas, que se hallan en Cantabria, para memoria de varios personajes, y otras fuera de ella, en honor de Cántabros (Gabriel de Henao).
Todos los que tienen ingenio, y saben algo de antigüedad, se
huelgan mucho con una piedra antigua, y con su escritura (como dijo Morales[1])
y nos lo enseña la experiencia en el cuidado de conservarlas, y en el trabajo,
que tantos han tomado de recoger noticias de ellas, y de declararlas. Tiene la
Cantabria pocas de estas antiguallas, porque los Romanos la hollaron poco. Con
todo diré algo de ellas...
En una Ermita de San Andrés, llamada del Berrón, apartada de
Valmaseda, tres cuartos de legua, en el Valle de Mena, hay esta inscripción, vista
por mí.
Al Emperador Cesar Caio Iulio Vero
Maximino, Pio, Feliz, Augusto, Germanico
Maximo, Dacico Max. Sarmatico Max.
Pontifice Max. V. de la Tribunicia
Potestad VII. Em-
Perador, Padre de la Patria, Consul,
Proconsul.
A Caio Iulio Vero Maximino, Nobilisimo
Cesar,
Germanico Maximo, Dacico Max.
Sarmatico Max. Principe de la juventud,
Hijo del Emperador Caio Iulio Vero
Maximino, Pio,
Feliz, Augusto.
Porque a las Puentes, con el tiempo
de la antigüedad
Caidas restituyeron:
Cuidando dello Quinto Decio, Capitán
de la legión
Augusta Gemina de los Pretorianos.
Tuvo noticia de esta columna Morales[2]
y dice, que la faltaban las postreras letras, en que se daba razón del lugar,
donde el camino, y los puentes se habían aderezado. Yo no reparé en la falta de
letras. Cotejé un traslado, que me habían dado de la inscripción, y me pareció exacto;
y ni entonces, ni ahora entiendo bien unas letras. He hecho la traducción en
conformidad de otra semejante, que trae Morales[3].
Esta no parece medida de caminos, sino dedicación de estatua,
o templo a la memoria del Emperador Iulio Maximino, que comenzó a imperar, el
año doscientos treinta y siete de Cristo, y a la de su hijo del mismo nombre,
ya declarado César por su padre, y los dos fueron muertos de los soldados en el
cerco de Aquileya, año de doscientos y cuarenta. Morales[4]
vuelve: * A quien se le había ya dado la quinta vez el poderío de Tribuno del
pueblo, y la séptima vez renombre de Capitán General con los títulos de Padre
de la patria, Cónsul, y Procónsul. * Pero, no habiendo Maximino tenido Imperio
más de tres años, parece, que solamente ha de volver, fue cinco veces aclamado
de la Potestad Tribunicia, y siete veces Padre de la Patria, Cónsul, y Procónsul;
no repitiéndose en cinco, y siete años estos oficios, y títulos, sino renovándose
del pueblo, porque este oficio tocaba a los plebeyos. Húbolas si de la Potestad
Tribunicia, porque los Emperadores, para ganar las voluntades del pueblo, gustaban
de profesarle defensores suyos, con el título de aquella Potestad, Príncipe de
la juventud era aquel, que cuando se hacía el censo, era nombrado por el Censor
en primer lugar; y duraba aquella dignidad por un lustro, o por espacio de
cinco años.
Ha dado esta columna ocasión a platicarle vulgarmente, que
los Romanos llegaron conquistando hasta cerca de Valmaseda, siendo su Caudillo
Marco Varrón, y que los Vizcaínos estorbaron, pasasen adelante, porque se
fortificaron en Valmaseda, cuya muralla obraron a trozos, los cuales se
disciernen ahora. Y como los Romanos no pudiesen extenderse más, levantaron la
columna dicha, y por su Capitán dieron nombre de Berrón al puesto, donde está.
Quieren, que el Marco Varrón sea aquel, de quien hay memoria en tiempo de
Augusto César. Añaden, que peleó, y no venció. Son hablillas de gente idiota.
El Marco Varrón, del tiempo de Augusto, no estuvo en España: guerreó contra los
Salafos[5]
cuando Augusto contra los Cántabros. Esto fue muchos años antes del nacimiento
de Cristo, y la erección de la columna fue por lo menos doscientos y treinta y
siete años después.
El primer sitio de la columna no se sabe; puede ser, que de muy
lejos haya sido traída al del Berrón, y la pondrían dentro de la ermita, para
que mejor se conservase esta antigualla de Romanos.
[1] Morales en el tom. 2. en el Discurso general de las
Antigüedades fol. XI.
[2] Morales lib. 9. C. 43. En el Reino de Navarra en el
lugar de Santa Cara hay otra inscripción semejante, de que atestigua el P.
Moret lib. I. de los Anales c. 4. n. 5.
[3] El mismo allí.
[4] El mismo allí.
[5] Consta de Dión, lib. 53.

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